Al Borde de la Incoherencia

Jorge Quiroz C.

Economista y Socio de Quiroz y Asociados

E&N, EL MERCURIO, 23-12-2010

En su reciente Informe de Política Monetaria, el Banco Central señala, de modo ligeramente cursi, que el tipo de cambio está en “los mínimos coherentes con su tendencia de largo plazo”.   Si el tipo de cambio está en los mínimos coherentes, querrá decir entonces que estamos al borde de la incoherencia.

Según el Banco Central la bolsa estaría sobre valorada.  Lo que no dice es que la sobrevaloración de la bolsa no es sino la otra cara de la subvaluación del tipo de cambio.

Si antes los tipos de cambio se medían tomando como referencia los precios de los bienes de consumo, que es como lo sigue haciendo nuestro Banco Central, la experiencia internacional reciente ha demostrado que las apreciaciones de las monedas parecen medirse mejor contra el valor artificialmente alto que adquieren los activos.  Después de todo, los precios de los bienes manufacturados en una economía abierta como la chilena están mayoritariamente disciplinados por las exportaciones de Asia emergente, todo un bloque comercial con moneda local abiertamente subvaluada.

Un Banco Central que los especuladores perciben como indolente frente a la apreciación de la moneda sólo puede alimentar mayores compras de activos en Chile.  Pero, para agregar más incoherencia al asunto, el Banco Central proyecta, en su “escenario base” una tendencia…a la depreciación de la moneda.  ¿Se entiende el asunto?

Quizás se entienda eso si se considera que el Banco Central proyecta un precio del cobre en USD 3,3, de ahí suponemos viene la depreciación en el largo plazo de la moneda de sus modelos.  Pero, por la misma lógica de su raciocinio, cuando confirme que el cobre no se detiene en USD 4 la libra sino que llega a niveles cercanos a USD 5, incluso con crisis europea mediante, no podemos sino esperar que continúe perseverando en dejar que el tipo de cambio caiga a donde tenga que caer.   El país debe evitar que ello ocurra.

Digamos las cosas como son.   El mundo hace rato ya que entró en guerra de devaluaciones e intervenciones cambiarias; la economía que más crece industrialmente, China, tiene su moneda pegada al dólar, de modo tal que cuando el dólar se deprecia, también se deprecia el Yuan y barre con lo poco que queda de industria en Chile.   Las devaluaciones que sobrevendrán cuando el Euro entre en su crisis final son cosa de meses.

Como lo señaló recientemente Ben Bernanke, esta guerra de intervenciones cambiarias deja un peso inequitativo del ajuste precisamente en países que, como Chile, optan por la ortodoxia.

Con un volumen de comercio que alcanza casi un 60% del PIB en Chile, los sectores transables, y en particular los exportadores, son la base de nuestro crecimiento y prosperidad a largo plazo.

Las intervenciones cambiarias, si bien no son la panacea, sí pueden proveer una modesta pero esencial protección a vitales sectores de nuestra economía.  No se trata sólo de la agricultura, o de un problema “sectorial”, como sugirió el Presidente del Banco Central: se trata también del sector industrial, del forestal y de la pesca.   ¿O queremos al final que sólo quede el cobre y el resto de los chilenos viviendo de subsidios del Estado?  ¿Es coherente eso?

Jueves 30 diciembre 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

Ventas Atadas, Ventas Conjuntas y Todo Eso

OPINION: JORGE QUIROZ

E&N, EL MERCURIO, 20 de noviembre 2010

Controversial ha resultado lo de las “ventas atadas”.  La animosidad del debate no debiera sorprender: los bancos no son muy queridos y cualquier discusión en torno a ellos reditúa políticamente a la retórica más incendiaria.

Todo arrancó con la circular 3.505 de la SBIF, que prohibía las “ventas atadas”: eliminaba cualquier obligación del prestatario de un crédito hipotecario de contratar con el mismo banco prestamista, otros productos como el seguro de desgravamen, la cuenta corriente, etc.  Después de un periodo de discusión entre la banca y la SBIF, ésta modificó su parecer dando a luz la circular “3505 corregida”.  Ahí ardió Troya: la sospecha fue que la SBIF podría haber sido capturada por los intereses de la banca.  Pero como errar es humano, corresponde examinar la”3.505 corregida” en su propio mérito.

LA ANIMOSIDAD DEL DEBATE NO DEBIERA SORPRENDER: LOS BANCOS NO SON MUY QUERIDOS.

Una “venta atada” ocurre si un cliente es obligado, cuando compra un producto, a comprar otro.  La venta atada es  sospechosa porque podría facilitar, a quien la impone, extender su poder desde un mercado a otro.   Un banco con posición dominante en el mercado de créditos hipotecarios, al imponer la compra atada del seguro de desgravamen, podría extender su poder al de los seguros.

Distinta es “la venta conjunta”.  Cuando en un Mac Donald le ofrecen “un combo”, eso es una venta conjunta: usted es libre de comprar sólo la bebida, sólo la hamburguesa, o sólo las fritas, pero cuando compra los tres productos le sale más barato que por separado. Venta atada es una cosa pero venta conjunta es otra.

A diferencia de las ventas atadas, las ventas conjuntas las más de las veces son beneficiosas para el consumidor.  La circular “3.505 corregida” las admite.

La “venta atada” por otro lado, aunque controversial, sí tiene justificación cuando existen economías de escala que harían ineficiente la venta individual.   Tal es el caso con los créditos hipotecarios.  Éstos deben ser cobrados regularmente.  Y ello resulta más eficiente cuando el cliente tiene una cuenta corriente u otro producto en el mismo banco que permita el cobro automático.  Lo que hace la circular 3.505 modificada es permitir dicha venta atada pero, al mismo tiempo, la regula en dos sentidos fundamentales.  Primero, establece que la venta atada se permita sólo cuando al crédito hipotecario se ata un único producto y éste debe ser sólo aquel que permite el cobro automático.  Eso deja fuera a otros productos como el seguro de desgravamen: el consumidor podrá cotizar con otras compañías ese seguro, lo que promueve la competencia.  Segundo, impide eventuales abusos ya que establece que la comisión que se cobre por el producto adicional no podrá modificarse para el cliente mientras dure su crédito.

La resolución “3.505 corregida” resulta entonces bastante sensata: admite la venta conjunta, reduce la práctica de la venta atada a un caso muy específico, lo que promueve la competencia, y previene abusos.

¿Querían algo más polémico?   Será para otra vez.

Jueves 30 diciembre 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

¿Hay algo que pescar?

Domingo 24 de octubre 2010

Opinión

La Tercera

¿Hay algo que pescar?

JORGE QUIROZ

Debe haber algo que pescar, pero queda poco. Hoy, el problema es cómo preservar el recurso, no cómo repartirse rentas inexistentes.

EN LA COLUMNA “Cuotas de Pesca: ¿Quién captura las rentas?”, publicada en La Tercera hace unos días, Eduardo Bitrán aboga por una licitación de los derechos individuales de captura. Según él, sería “fundamental licitar el 50% de las cuotas de pesca… que posibiliten la entrada de empresas innovadoras”. Fundamenta sus dichos en que “la asignación indefinida de derechos exclusivos a rentas económicas genera autocomplacencia, que reduce la presión competitiva por innovar”. El argumento es curioso; los supuestos, cuestionables. Y la lógica, acrobática.

En cuanto al argumento, sería la primera vez que escucho decir que introducir precariedad en derechos de propiedad generará mayor innovación. Decirle a un industrial que, de ahora en adelante, la mitad de lo que ha usado como base para su actividad será licitado es precisamente eso: erosionar un derecho de propiedad. La literatura sobre innovación apunta precisamente a lo contrario. Derechos precarios en propiedad intelectual desincentivan la innovación.  Derechos precarios sobre los frutos de la tierra (Argentina hoy) hacen que proyectos con valor presente positivo no se hagan, etc.

El supuesto de falta de innovación es cuestionable. Basta ver cómo ha evolucionado a nivel industrial la proporción de producción dirigida al consumo humano versus al consumo animal. También lo es el de altos costos de transacción: hay más de 600 transacciones de derechos individuales de captura desde que se introdujo el sistema.

La lógica merece reparos. Bitrán, correctamente, admite que el mejor sistema de administración de una biomasa pesquera es el sistema de derechos individuales de captura. Pero, a renglón seguido, señala que este sistema tendría defectos producto de los costos de transacción.  Pero, si esa es la distorsión, el mejor remedio es eliminar los costos de transacción. Colegir que la solución para los costos de transacción es licitar la mitad de la cuota es más una acrobacia retórica que una inferencia lógica.

La preocupación última de Bitrán, sin embargo, es legítima: si los derechos de captura individual son de unas empresas y éstas obtienen rentas a partir de los mismos, la pregunta natural es cómo socializarlas. En ese punto, el mejor instrumento tampoco es la licitación, sino un royalty. El motivo es claro. La renta económica que podría producirse será resultado no sólo del derecho individual, sino de la regulación pública. ¿De qué sirve un derecho de captura si un sector mal regulado acaba con la biomasa, porque la cuota global se fija muy alta? La incertidumbre sobre cuán eficiente será la regulación hace que una eventual subasta por el derecho individual de captura sea algo muy parecido a jugar en el casino. Un royalty, en cambio, que sea función de las rentas en exceso de la rentabilidad normal del capital, haría que el regulador y el regulado sean socios en elevar la renta total que obtiene el país.

Pero para que todo ello ocurra, el supuesto inicial es que debe haber algo que pescar. Y el caso es… que queda poco o nada. El problema principal hoy es cómo preservar el recurso, no cómo repartirse rentas inexistentes.

Martes 2 noviembre 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

Catástrofes y desarrollo económico

Miércoles 13 de Octubre del 2010

Economía y Negocios

El Mercurio

Catástrofes y desarrollo económico

JORGE QUIROZ

Chile es un país que, de tiempo en tiempo, es asolado por catástrofes: la placa de Nazca se mueve, el mar irrumpe tierra adentro, los volcanes erupcionan, las minas se derrumban y los bosques se queman.

Sin ánimo de minimizar en modo alguno la solidaridad, el empuje y la entereza humana frente a estas tragedias, no puede obviarse el rol que juega la posición económica nacional. La comparación histórica de diversos episodios ayuda a entender la posición relativa de nuestro país en cada uno de estos hitos, sus períodos de auge, decadencia y progreso, más allá de cualquier estadística.

El terremoto de agosto de 1906 en Valparaíso ocurrió sólo meses después del de San Francisco. Chile era de tal importancia por esa época que ambos terremotos juntos hicieron tambalear a las compañías de seguro mundiales y, precisamente, después del terremoto de Valparaíso, comenzó una declinación de precios de acciones en Estados Unidos que culminaría con el “pánico de 1907″.

Cita la importancia del terremoto de Valparaíso, junto con el de San Francisco, para explicar los eventos de 1907, el economista francés M. Leroy-Beaulieu. Así de importante era Chile por esos años.

El siguiente hito es el terremoto de Chillán en 1939. El Presidente Aguirre Cerda no pudo contener las lágrimas cuando llegó al punto de máxima destrucción: 30 mil muertos. Tampoco pudo llegar en tren porque las vías férreas estaban destrozadas. Pero Chile ya no era el de 1906: tambaleó el país y la vía férrea, pero en ningún caso Wall Street. El Gobierno pidió US$ 100 millones en ayuda a Estados Unidos. La respuesta: “10 millones solamente…y en bienes producidos en Estados Unidos de América”. Entre 1906 y 1939, Chile se había hecho diminuto, pobre y dependiente.

Vamos ahora el terremoto de 2010: uno de los cinco más grandes de que se tenga registro en el planeta. Se agrega a eso la catástrofe de los mineros de Copiapó.

Pero el país ahora es otro: no pide ni necesita ayuda financiera de nadie. El rescate de los mineros se hace con equipos nacionales y pericia local. La gestión desplegada por el Gobierno es encomiable y ya se habla de usar el modelo chileno como ejemplo de gestión. Ello no es fruto del azar. Es resultado de la perseverancia en aplicar un modelo económico que genera prosperidad, y también, la consecuencia de políticas fiscales austeras que permiten disponer de recursos cuando realmente se necesitan.

Pareciera que lo único que falta para dar el gran salto adelante es gestión pública, la misma gestión que hemos visto estos días en la operación de rescate de los mineros. Si esa misma gestión y esfuerzo se aplicase día a día a resolver nuestros problemas endémicos de pobreza y subdesarrollo, Chile sí podría ser un país desarrollado a corto andar. Es lo que ha prometido el Presidente en ejercicio. Y hay razones para creerle.

Tomando prestadas las palabras de un Presidente ya muerto, me gustaría decir ahora: “Tengo fe en Chile y su destino”.

Pareciera que lo único que falta para dar el gran salto al desarrollo es gestión pública, la misma gestión que hemos visto estos días en la operación de rescate de los mineros.

Martes 2 noviembre 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

Un libro obligatorio

Hoy, cuando algunos autores apresurándose por narrar hechos recién acaecidos escriben doscientas paginas en dos semanas y tienen el impudor de publicarlas, cuando las novelas de moda se publicitan con gigantografías en los traseros (de los buses) como si el tamaño de la foto quisiera cubrir lo diminuto de la obra, es alentador leer un libro que, en muchos sentidos, al autor le ha tomado una vida de reflexión.

Me refiero a “Left Behind” de Sebastián Edwards.  Editorial Norma ha publicado una traducción: “Populismo o mercados: el dilema de América Latina”. Y como “nadie es profeta en su tierra“, mientras en Estados Unidos “Left Behind” integra la lista de los más vendidos del New York Times, en Chile la traducción se mueve con mayor silencio.  El título en inglés es definitorio y dice las cosas como efectivamente las ve el autor: significa “dejados atrás”, subliminalmente, dejados atrás sin vuelta.

¿Quién ha sido dejado atrás?  Los pueblos al sur de Río Grande y especialmente sus más pobres habitantes, que huyen por millones de la pobreza de América Latina hacia Estados Unidos, buscando mejor vida.  En castellano, en cambio, el título flirtea con la esperanza porque habla de dilema; no todo estaría dicho. Pero aquí viene la tesis de Edwards, que no por nada es un fiel practicante de la alguna vez llamada “ciencia triste”.  Él piensa que esos dilemas ya fueron y que en la mayoría de las  bifurcaciones, los caminos seguidos por los gobiernos de América Latina han cimentado el retraso y la pobreza.

Desde luego, Edwards no es el primero en decir que América Latina ha sido dejada atrás.  Hace 40 años Eduardo Galeano publicaba “las venas abiertas de América Latina”, todo un súper ventas que con 21 ediciones perdura hasta hoy.  Pero mientras en Galeano la culpa del retraso recae en “los otros”, en los conquistadores, los europeos, los norteamericanos, las transnacionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en Edwards la culpa es de los propios gobiernos: el populismo desenfrenado, el proteccionismo, la regulación excesiva y el escaso desarrollo de los principios más elementales del derecho de propiedad y del imperio de la ley.  Galeano escribió su libro cuando tenía 30 años y en él se respira todavía adolescencia, una enfermedad que dicen se pasa con los años pero que, a juzgar por los comentarios a las nuevas ediciones, a Galeano aún no se le quita.  Edwards escribe el suyo a los 58 y quizás por ello trasunta en la lectura la mirada madura de quien percibe que la realidad no se explica con un modelo, que la disciplina económica, aunque proficua, no lo explica todo, que la historia importa y que el mundo no está dividido en buenos y malos.  Bienvenidos a la edad adulta.

El libro contiene una mirada integrada al desarrollo y por lo mismo poco usual en economistas: aquí la historia, las instituciones y la cultura importan, afectan al sistema económico y a su vez éste las afecta a ellas. El autor expone hipótesis y teorías alternativas para distintos hechos; a veces adopta posiciones definitivas, pero en muchas otras prefiere no ofender la inteligencia del lector con la razón bruta que, como alguna vez dijo Wilde, es como un golpe bajo al intelecto. Lo inquietante del libro es su tesis principal: América Latina no está bien,  y con la excepción de Chile, Dios le oiga, los demás países seguirán rezagados.  Los diagnósticos “oficiales” han estado errados; la culpa de los problemas no son la reformas de mercado de los noventa sino lo poco profundas que fueron, y en particular las desalineaciones cambiarias. En definitiva, sin perjuicio de las discrepancias, inevitables en una obra que abarca tantos temas, se trata de un libro obligatorio, único y oportuno.  Y no fue escrito en dos semanas, ni el autor ha precisado de gigantografía alguna.

JORGE QUIROZ C.

Lunes 5 julio 2010 Publicado en : Economía, Investigación, Opinión   Leer Más

“Regreso” de Lagos

El Mercurio

Opinión – Cartas

Martes 01 de Junio de 2010

“Regreso” de Lagos

Señor Director:

“El Mercurio” tituló su edición dominical con “El regreso de Lagos…”. Los “regresos”, como “el mito del eterno retorno”, son comunes en política. Ibáñez del Campo huyó escondido por el postigo de Morandé una madrugada de julio de 1931: volvió 20 años después para ganar las presidenciales del 52. Arturo Alessandri volvió a La Moneda no una si no dos veces. Alan García en Perú se fue dejando un desastre económico, pero volvió como Presidente electo, y algo más maduro, en todo el sentido de la palabra, casi 30 años después. El 62, Nixon declaró su “retiro de la política” después de perder dos elecciones al hilo: volvió seis años más tarde ungido como Presidente de Estados Unidos. Su sombra, Allende, nunca volvió porque no tendría cómo haberlo hecho, pero cuando se encontró de cara con la historia se transformó en esos muertos “que no dejan tranquilos a los vivos, y los visitan en noches como ésta”, como diría Philip Claudel. O sea, no volvió, pero en algún sentido, para bien o para mal, la cosa es que nunca se ha terminado de ir del todo.

No nos engañemos. Lagos es un político y gusta de la historia; lo de “regresos”, es lo suyo. Pero, ¿a qué vuelve?

Parece que a dar explicaciones. Son muchas y bien darían para un guión del “Teatro del Absurdo”. La Concertación perdió las elecciones “porque no se dio cuenta de sus éxitos…”; el puente Chacao no se hizo por culpa de Eduardo Bitran, “…(que) está equivocado. Punto y Final”; la Ciudad Parque Bicentenario está a medio hacer, o el aeropuerto a medio deshacer, porque “…se han demorado mucho, no entiendo por qué”; la culpa del magro crecimiento económico bajo su gobierno fue la crisis asiática. Y no le preguntaron por las investigaciones de Contraloría mientras fue ministro de Educación, ni por Ferrocarriles, ni por el Transantiago, ni por los cientos de procesados, algunos justamente y otros no, que dejó su estela tras su paso en el Ministerio de Obras Públicas, lo que incluye a personas que se suicidaron y otras que han sido aquejadas por dolorosa enfermedad, todo ello mientras los artífices siguen mondos y lirondos. Tal vez un motivo para no haberle preguntado por todo aquello es que la respuesta ya se sabe: la culpa es de otros.

Pero Lagos regresa también para marcar la pauta. Es habiloso y entonces, a diferencia del coro griego de la Concertación, sabe que no está frente a cualquier Presidente y que, por lo mismo, piensa más allá de su período. Lagos, al medio de la escena, aprueba: “él está haciendo un llamado hacia dónde tiene que ir el país…, yo soñé con algo muy parecido”. Es “toro corrido”: no embiste allí donde no tiene caso hacerlo.

Finalmente, Lagos vuelve a recordarnos quién es él y quien la izquierda. Su ejemplo máximo: los países de la OCDE con enormes cargas tributarias; la mayoría de ellos está en crisis fiscal pero eso se lo salta. En Chile la distribución de ingresos cambia no por efecto de los tributos pero sí por efecto del gasto social. Pero para Lagos eso no basta: “Tiene que haber un sistema tributario mejor…”. ¿Qué es “mejor”? Más impuestos por cierto. Lamenta entonces que la carga tributaria al final de esta administración posiblemente será menor. Pero ahí acierta, porque este gobierno piensa que, donde sea posible, es mejor dejar a los ciudadanos y no al Presidente y sus ministros que decidan qué hacer con su dinero cómo invertirlo, ahorrarlo o gastarlo. Por eso lo eligieron.

Jorge Quiroz

Martes 1 junio 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

En defensa de la propuesta fiscal

El Mercurio

Economía y Negocios

Viernes 23 de abril de 2010

En defensa de la propuesta fiscal

Jorge Quiroz C.

No había terminado el ministro de Hacienda de anunciar la fórmula para financiar los costos del terremoto -el quinto más grande desde que existen registros en el mundo- cuando comenzó el coro de aristarcos oponiéndose. Las voces más severas vienen de la derecha, al punto que ha devenido en una suerte de competencia desatada por argumentar qué “derecha” es sinónimo de no subir impuestos bajo circunstancia alguna.

Ergo, algunos concluyen, con el más rudimentario de los silogismos, que el Gobierno empieza a parecerse a “un quinto gobierno de la Concertación”. Otros han reclamado que son medidas “políticas” y no “técnicas”. Tampoco han faltado quienes reclaman airadamente que prefieren ser de derecha antes que gobernar. Les contesto, usando la célebre expresión de Thomas Reed, que no tienen motivo para preocuparse: “No serán ni lo uno, ni harán lo otro”.

Conviene aclarar que toda fórmula de financiamiento fiscal es política ; hay medidas que afectan menos la eficiente asignación de recursos, pero no existe en la vida real lo que los profesores de economía enseñan en el pizarrón, los “impuestos de suma alzada”, que supuestamente serían los únicos no distorsionadores.

Todas las fórmulas de financiamiento fiscal tienen pros y contras e implican decisiones políticas. Por algo la cosa se llama “política económica”. Lo que algunos piden, medidas “más técnicas”, son sólo un eufemismo para esconder sus preferencias políticas.

Así las cosas, el asunto debe juzgarse en el contexto político y económico. Cualquiera que haya visitado la zona centro sur del país, y particularmente la costa, no podrá sino concluir que estamos hablando de un desastre de marca mayor. La élite de Santiago no lo percibe en su total dimensión porque ha ocurrido al lado de su casa; y con lo centralizados que somos, lo que no ocurre en Santiago parece no existir para muchos.

El aumento de impuestos a las grandes empresas, transitorio, muy probablemente permitirá sentar los cimientos políticos necesarios para las grandes reformas que el país necesita y por las cuales fue elegido el Presidente Piñera: es parte de un equilibrio.

El haber financiado la reconstrucción solamente con privatizaciones y los fondos externos soberanos -los que alcanzó a dejar la Concertación- habría significado un golpe duro al tipo de cambio, y de paso habría dejado al país más vulnerable a una eventual crisis financiera internacional, la cual no debe descartarse del todo. El mayor impuesto afectará a las grandes empresas, pero el equilibrio fiscal resultante mantendrá el riesgo país bajo, y por ende mantendrá el costo de endeudamiento privado en los mercados internacionales también en niveles bajos.

La propuesta en materia de Royalty Minero, lejos de ser un cambio en las reglas del juego como algunos pregonan rasgando vestiduras, es un mecanismo de carácter voluntario, donde los que se sometan a éste podrán adquirir un derecho que antes no tenían.

El programa del Presidente Piñera es ambicioso y tiene un sentido de urgencia: recuperar la senda del desarrollo y con ello la superación definitiva de la pobreza. Pero ello pasa por reformas que requerirán doblarles la mano a grupos particulares de interés, y la legitimidad de los argumentos de éstos se verá mermada con la señal que hoy da el Gobierno: que los costos del desastre son compartidos por las grandes empresas, en abierto contraste con la caricatura con que la izquierda había pretendido representar al Gobierno ante lo que queda de sus huestes.

___________

Estamos ante un desastre mayor. La élite de Santiago no lo percibe en su total dimensión.

Viernes 14 mayo 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

Verde y Rentable

Columna de Opinión El Mercurio
Paula Hurtado
Lunes 05 de abril de 2010

Para un país en desarrollo y abierto como Chile, el tema del carbono es ya ineludible. La actividad humana moderna ha generado un alza en las emisiones de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y otros, de allí el nombre) que estaría elevando la temperatura global. De llegar esto a ciertos niveles, podría tener consecuencias desastrosas.

La evidencia científica es amplia y controvertida; las predicciones serias abarcan un amplio espectro de escenarios posibles, algunos muy malos. El tema tomó fuerza en los años 90 y desde entonces se han multiplicado las iniciativas globales, nacionales, públicas y privadas tendientes a reducir las emisiones. Pese a los modestos avances en la última conferencia mundial en Copenhague y a las dificultades en EE.UU. para fijar un límite máximo a las emisiones, el mundo ya se embarcó en esta cruzada. Me cuento entre quienes están a favor de esas medidas porque, como argumenta The Economist en su última edición, en el escenario catastrófico serían tan cuantiosas las pérdidas, que bien vale la pena gastar hoy un monto comparativamente bajo para prevenirlo. Es como pagar mensualmente la prima de un seguro contra incendio, aun sabiendo que es muy probable que nunca ocurra.

Miércoles 21 abril 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

Video Entrevista: Jorge Quiroz en Una Belleza Nueva

Jorge Quiroz

Una entrevista que nos permite pensar la crisis económica mundial con más niveles de lectura.

Desde  la econometría, y una visión histórica, Quiroz, hace un análisis lúcido de los distintos  “ciclos recesivos” en la historia  económica.

También usa la literatura para explicar la “caída” de Walt Street.

Un programa que apasionara  a los legos en economía.

Año: 2008
Miércoles 21 abril 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más

La “Meta” de la OECD: ¿Vale lo que Cuesta?

Quizás sea porque tenemos un enorme complejo de inferioridad y admiramos sinmás todo lo que huela a “país desarrollado”; o quizás sea, simplemente, porque al fracasar en el logro de las metas que sí importan, como derrotar el desempleo y la pobreza, nuestra dirigencia política opta por seguir otras más fáciles, pero que la prensa y los profesionales de la imagen se encargan de hacerlas parecer como vistosas.
Así es como nuestra diplomacia se ha ufanado en el pasado del logro de “metas” que después nos han costado caras. Abrazamos como el más liberal de los países a la OMC, y tuvimos después que ir a pedir disculpas y enmendar errores porque nos olvidamos que existía un Chile agrícola de Talca al sur. Abrazamos el convenio internacional que prohíbe la pena de cárcel a los deudores, pero de paso, liquidamos el otrora respetado “cheque a fecha”, con el cual nuestro pequeño comercio se defendía del imperio de las tarjetas de crédito. Celebramos el Protocolo de Integración Gasífera con Argentina, (a cambio de abrir la puerta a la minería de Argentina en las zonas limítrofes) pero nadie advirtió que el Ministro de Relaciones Exteriores de la época olvidó incluir una cláusula de solución de controversias…
Ahora nos informamos de una nueva “meta”: incorporar a Chile como miembro pleno a la OECD. Se acepta sin más que ello sería “un gran logro”…
Miércoles 21 abril 2010 Publicado en : Investigación   Leer Más






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